Escrito e ilustrado por Peter H. Reynolds. 

Traducción:  Esther Rubio

Editorial: Serrés

Hay libros que deberían ser de cajón, de manual, de conocimiento y disfrute público. Este es uno de ellos.

El punto es una historia sencilla que casi se lee en voz baja.

Es la historia de Vashti, una niña a la que en clase de arte no se le ocurre qué dibujar. La maestra, tras bromear con ella, la anima “Haz solo una marca y mira adónde le lleva“.

Vashti, tensa, clava el lápiz en la hoja.

Umm…” dice la maestra al mirar detenidamente la hoja. Le devolvió la hoja a Vasthi y tranquilamente dijo “Ahora, fírmalo”. Vasthi puso segura, su nombre, porque eso sí sabía hacerlo.

El juego de la maestra no queda ahí porque a la semana siguiente, cuando Vasthi entra en clase se da cuenta de que encima de la mesa de la seño estaba enmarcado su punto, en un marco dorado. Este gesto desata en Vasthi la energía de la creatividad. ¡Puedo hacer un punto mejor que ese! –se dice cargándose de confianza y de ganas. Y abre su caja de pinturas y comienza a explorar: colores, tamaños, ausencias, mezclas, texturas, materiales… Y pierde el miedo y explora, y disfruta, y lo vive. Y como lo ha vivido, lo ha aprendido y lo deja muy claro al final de la historia. Una historia que le deja sonriendo a uno, por dentro.

Lo leí en el maravilloso blog: Biblioteca de los elefantes

 

Anuncios