Archivos para el mes de: mayo, 2017

Volver a temblar escuchando poesía. Recordarme. Que la pequeña giganta renazca y se revele nuevamente. Gracias Male por estar ahí y susurrarlo al oído.

Con ustedes Sara Kay.

“Si tuviera una hija, en vez de mamá, me llamaría Punto B, porque de esa manera sabe que no importa lo que pase, al menos, siempre puede encontrar su camino hacia mí. Y voy a pintar los sistemas solares en las palmas de sus manos, para que tenga que aprender todo el universo antes que pueda decir, “Oh, conozco eso como la palma de mi mano”. Y ella va a aprender que esta vida te golpeará duro en la cara, esperará a que te repongas sólo para patearte el estómago. Pero quedarte sin aire es la única forma de recordarle a tus pulmones lo mucho que les gusta el sabor del aire. Aquí hay heridas que no pueden curarse con curitas o poesía. Entonces cuando ella comprenda que la Mujer Maravilla no vendrá, me aseguraré que sepa que no tiene que llevar la capa ella sola Porque no importa cuan ancho extiendas tus dedos, tus manos siempre serán muy pequeñas para abarcar todo el dolor que quieres sanar. Créanme, lo he intentado. “Y, cariño”, voy a decirle, no lleves la nariz levantada en el aire. Conozco ese truco; lo hice millones de veces. Sólo estás oliendo el humo para poder seguir el camino de regreso a una casa en llamas, para poder encontrar al chico que perdió todo en el fuego para ver si puedes salvarlo. O bien encontrar al chico que comenzó el incendio, para ver si puedes cambiarlo” Pero se que ella lo hará de todos modos, por eso siempre tendré cerca una ración extra de chocolate y botas de lluvia, porque no hay angustia que el chocolate no pueda curar. Bueno, hay algunas angustias que el chocolate no puede curar. Pero para eso están las botas de lluvia. Porque si la dejas, la lluvia se lleva todo. Quiero que ella mire el mundo a través del fondo de vidrio de un barco, que a través de un microscopio mire las galaxias que existen en ese puntito que es la mente humana porque esa es la forma en que mi mamá me enseñó Que habrá días como este. ♫ Habrá días como este, mi mamá dijo. ♫ Cuando abres tus manos para atrapar y terminas sólo con moretones y ampollas; Cuando sales de la cabina telefónica y tratas de volar y las mismas personas que quieres salvar son los que están pisando tu capa; cuando tus botas se llenarán de agua, y estarás desilusionada hasta las rodillas Y son precisamente esos días en que tienes más razones para decir gracias. Porque no hay nada más hermoso que la forma en que el océano se niega a dejar de besar la costa, No importa cuántas veces se aleja. Pondrás el viento en ganar algo, perder algo. Pondrás la estrella en comenzar una y otra vez. Y no importa cuántas minas estallen en un minuto, asegúrate que tu mente aterrice en la belleza de este raro lugar llamado vida. Y si, en una escala de uno a exceso de confianza, soy bastante ingenua. Pero quiero que ella sepa que este mundo está hecho de azúcar. Puede derrumbarse fácilmente, pero no tengas miedo de sacar la lengua y saborearlo.“Cariño”, voy a decirle, “recuerda que tu mamá se preocupa y tu papá es un luchador, y tú eres la niña con manos pequeñas y ojos grandes quien nunca se cansa de pedir más”. Recuerda que las cosas buenas vienen de a tres, y las cosas malas también. Y siempre discúlpate cuando hayas hecho algo mal. Pero nunca te disculpes por la forma en que tus ojos se niegan a dejar de brillar. Tu voz es pequeña, pero nunca dejes de cantar. Y cuando finalmente la tristeza te embargue, cuando el odio y la guerra se deslicen bajo tu puerta y te ofrezcan folletos en las esquinas de cinismo y derrota, les dices que realmente deberían conocer a tu madre.”

Anuncios

Autor: Lemony Snicket

Ilustradora: Maira Kalman

Traducción: Lilia Mosconi

Editorial: Limonero

9789874573698

La vendedora se acerca y me dice si quiero ver la última novedad de Limonero. Si claro, quién no quiere, me pregunto yo mientras miro Bigudí, Achimpa, La niña que contaba..

Pero ella me muestra “13 palabras” – es muy lindo – me dice mientras me lo da y leo Lemony Snicket en el mismo gesto. Un segundo después entro en el maravilloso mundo de Daniel Handler.

Salí del libro queriendo.

13p-abajo

Y como quiero, les comparto la reseña de  Valeria Tentoni para Eterna Cadencia (y de paso los invito a conocer el blog, dudo en poner los obligo):

“El tiempo solo existe en la medida en que las cosas no pasan todas a la vez”, escribió alguna vez Albert Einstein. Y esa línea fue rescatada maravillosamente por el estadounidense Daniel Handler para cerrar su libro 13 palabras, ilustrado por Maira Kalman y publicado en Argentina por Limonero, con traducción de Lilia Mosconi. Todo lo que aparece antes, en las páginas coloridas y fantasiosas de esta piedra amarilla sobre la que se posa una pájara azul, justifica por completo esa cita.

Se trata de un diccionario tan largo como un hipo y tan caprichoso como la imaginación de un chico, regido por un número al que más de uno podría tenerle aprehensión. No es la primera vez que Handler ―también escritor de libros para adultos y guiones, amén de acordeonista―, devenido Lemony Snicket ―autor y personaje de sus libros infantiles, entre los que se cuentaTodas las preguntas equivocadas― enhebra peripecias delirantes para sus personajes. Y Snicket, su Dr. Seuss, ya había demostrado antes también su pasión por las palabras y sus definiciones: en esta historia, protagonizada por una pájara “alicaída” y un perro amigo que la visita e intenta por todos los medios posibles e imposibles devolverla a la alegría (con pasteles, sombreros y pinturas), cualquier diálogo es buena excusa para diccionarizar el asunto, introducir nuevas palabras en el universo de sus pequeños lectores. Esa, la de acercarlos al ejercicio de las consultas en orden alfabético, es una misión que entre nosotros María Elena Walsh, por ejemplo, cumplía con enorme gracia y belleza; ¿dónde, si no en sus canciones, íbamos a encontrarnos antes con la malaquita?

Desde enero, Netflix emite capítulos de Una serie de eventos desafortunados, venidos de una saga de libros que Snicket comenzó a publicar en 1999 con Un mal principio. En 2004, los libros ya habían sido adaptados a la pantalla, pero a la pantalla grande: Jim Carrey, Meryl Streep, Jude Law y Dustin Hoffman fueron algunos de los involucrados en la versión cinematográfica de esa historia, la de tres huérfanos cuyos padres mueren en el incendio de la casa familiar. Allí, las definiciones (y las bibliotecas) aparecen todo el tiempo: lo que las palabras quieren decir, lo que las palabras pueden decir, como una contraseña para la libertad, una especie de poder secreto.

En los ocho capítulos de la primera temporada, Patrick Warburton es el actor a cargo de representar al propio Lemony Sniket, un narrador que recibe a los espectadores bajo la tentadora advertencia: “¡Mirá para otro lado, mirá para otro lado!”. Todo en este autor es paradojal e inesperado, y esta no es la excepción: es notable su manera de hacer germinar el humor y de afirmar la trama en las expectativas del lector o de los espectadores. Sus libros han vendido más de 70 millones de ejemplares en todo el mundo, y ha sido traducido a más de 40 idiomas, participando de esa galaxia de últimos autores de literatura infantil y juvenil de alcance imparable en la que también titilan Anthony Browne, J. K. Rowling o Maurice Sendak.

13 palabras es un ejemplar precioso, venido de la imaginación alegre y universal de Snicket; una de esas imaginaciones que tienen el extrañísimo poder de alcanzar y conmover a casi cualquiera que se le ponga enfrente, venga de donde venga, tenga la edad que tenga.

Yo lo cuento como si te hubiese visto ayer, como si nunca me hubiese ido, lo digo así y empiezo, porque sino tengo que explicar mi vida y todavía me resultan más interesantes los libros para ser mostrados, leídos mil veces, compartidos. Aunque te confieso que últimamente me viene pasando lo mismo con la vida.

Maquetaci—n 1

Los versos del libro tonto.

Autora: Beatriz Giménez de Ory

Ilustradora: Paloma Valdivia

Editorial: Kalandraka

Reconozco que me acerqué porque me encanta Paloma Valdivia y no pierdo oportunidad de mirar lo que hace, pero en cuanto lo abrí me enamoré de este libro divertido, ingenioso e inteligente. Me reía sola parada en el stand de Iamique mientras mis hijos leían tirados en la alfombra.

Les comparto una reseña maravillosa de la gata de almohada y los invito a conocer su blog:

Los poemas en Los versos del libro tonto son veloces, ágiles, inteligentes, sonoros, rítmicos. Especialmente locuaces. El libro es un adentrarte en la lectura y no parar hasta que te das cuenta de que te lo has leído enterito. El libro tonto, Los versos encerrados, Pero sueñan, Catapún, El gallo veleta, Medio poem,Los males del gallo veleta, La otra mitad, ¡Ay!, Se dirían algo así,La sirena Flora, Duermo en un barco hundido, Sopa de letras, El espejo del mar,  A qué juegan los niños sirena, A qué más juegan los niños sirena, Míralo como quieras, Pie con bola, Acróstico esdrújulo… Y todavía algún que otro poema por el final son los nombres de los poemitas que construyen este sensacional librito. Un poemario lleno de juegos de palabras, con presencia de caligramas, las palabras se convierten en personajes sobre el papel y ciertas dosis de surrealismo directo a los niños, cierta personalidad para manejar la lengua al antojo se respira, un toque de greguerías, de los -ismos de principios de siglo XX, quizás también. El poemario se divide en cinco partes.

El primer poema del libro es el siguiente, uno de los más conocidos del mismo:

 

EL LIBRO TONTO

Tengo cincuenta ojos,

digo…cincuenta hijos,

digo…cincuenta¡hojas!

 

Soy de timón y lima,

digo…de toma y muela,

digo..¡de tomo y lomo

 

Soy libre, digo…Libra, digo…¡libro!

Soy un libro sí, sí.

 

Pero llevo cerrado tanto tiempo…

que así me he vuelto tanto,

me he vuelto tinta,

me he vuelto…¡tonto!